En el último enfrentamiento entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid, la grada del Frente Atlético protagonizó lamentables incidentes tras el gol de Militao, que abrió el marcador con un 0-1 a favor del equipo visitante. Los seguidores rojiblancos lanzaron numerosos objetos al área del portero, lo que provocó una interrupción momentánea del juego mientras los árbitros y personal de seguridad evaluaban la situación y retiraban los proyectiles del campo. Estos hechos han sido condenados desde diversas esferas, resaltando la necesidad de medidas más estrictas para evitar este tipo de comportamientos en los estadios.
Este incidente se suma a una serie de episodios de violencia y mala conducta observados en recientes encuentros de la Liga, poniendo nuevamente en debate la seguridad en los eventos deportivos y la responsabilidad de los clubes en el control de sus aficionados. Las autoridades deportivas han confirmado que investigarán a fondo lo sucedido y no descartan sanciones tanto para el club como para los responsables directos de los lanzamientos. Este tipo de acciones, que empañan el espectáculo deportivo y ponen en riesgo la integridad de los jugadores, urgen a una reflexión sobre los mecanismos de prevención y control en los recintos deportivos.
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