El reciente incidente ocurrido en Marruecos, donde un joven lanzó un cóctel molotov hacia la comitiva real durante un desfile en Rabat, ha pasado casi desapercibido en los medios oficialistas del país. Moncef Al Yaacoubi, nacido en 1999 cerca de Kenitra, flanqueado por la multitud, protagonizó el ataque justo antes de que el rey Mohamed VI cruzara por ese punto, rodeado de escoltas. A pesar del breve incendio provocado por el artefacto, la comitiva no se detuvo y el incidente fue captado por las cámaras de los presentes. Las autoridades marroquíes han minimizado el suceso, asegurando que no fue premeditado, y han destacado que Al Yaacoubi, ingresado ahora en un hospital de Salé, sufre graves trastornos psicológicos y alucinaciones.
Este suceso se produce en un contexto de creciente descontento social en Marruecos, marcado por la inestabilidad económica y un preocupante éxodo juvenil. Según el Barómetro Árabe, el 55% de los jóvenes marroquíes de entre 18 y 29 años quieren emigrar, reflejo de una economía debilitada y un sistema educativo y sanitario en crisis. Además, el país enfrenta problemas internos relacionados con la salud del rey Mohamed VI y la incertidumbre respecto a su sucesión. El fenómeno de los ‘nini’ —jóvenes que ni estudian ni trabajan—, que representan el 25% de la población joven, pone de relieve las dificultades estructurales de Marruecos, intensificadas por la situación política y social en la región tras la Primavera Árabe y los conflictos en Medio Oriente.
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