Un vuelo con destino a Madrid vivió momentos de tensión después de que un pasajero protagonizara un altercado a bordo. El incidente obligó a la tripulación a tomar medidas extraordinarias para garantizar la seguridad de todos los pasajeros. Dos miembros del personal estuvieron encargados de vigilar al individuo durante todo el vuelo, asegurándose de que permaneciera tumbado en el suelo. Esta medida se adoptó para prevenir cualquier intento del pasajero de iniciar otro altercado o de causarse daño a sí mismo. La situación se manejó con discreción y profesionalismo, evitando que la tranquilidad del resto del pasaje se viera comprometida.
El comportamiento del pasajero no solo requirió la atención constante de la tripulación, sino que también generó un despliegue de protocolo que se siguió al pie de la letra hasta que el avión aterrizó en su destino final. La aerolínea no ha hecho declaraciones oficiales sobre los motivos que llevaron al pasajero a comportarse de manera inadecuada, pero el incidente resalta la importancia de contar con personal capacitado para manejar situaciones de este tipo en pleno vuelo. Una vez en tierra, las autoridades locales asumieron el control del caso para investigar lo sucedido y determinar las medidas necesarias para evitar futuros incidentes similares.
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