

En 2026, Madrid se posiciona firmemente como un epicentro de la economía de eventos, con un impacto económico estimado de más de 1.254 millones de euros, según un análisis del Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada. Este auge se refleja en cuatro eventos clave: el Gran Premio de España de Fórmula 1, la temporada musical del Riyadh Air Metropolitano, el Mutua Madrid Open y la visita del papa León XIV.
Estas citas ineludibles no solo generan ingresos significativos, sino que también revitalizan sectores complementarios como el turismo, la hostelería y el transporte. Según el estudio, la Fórmula 1 lidera esta dinámica con un impacto de 467 millones de euros, creación de aproximadamente 8.850 empleos y contribuciones fiscales de 83 millones. La temporada musical del Riyadh Air Metropolitano, por su parte, ha atraído a 691.000 visitantes no residentes, generando ingresos de hasta 491 millones de euros, gracias a la atracción de conciertos como los diez de residencias de Bad Bunny.
El Mutua Madrid Open, otro pilar de la agenda de 2026, ha aportado unos 250 millones de euros a la economía local y ha generado 3.400 empleos, mientras que la visita del papa León XIV se estima que ha tenido un impacto económico de más de 120 millones. Este conjunto de eventos sitúa a Madrid en el mapa mundial de los grandes acontecimientos, consolidando su imagen como destino de referencia.
Sin embargo, más allá de estos eventos anuales destacados, Ifema Madrid se erige como el motor constante de esta economía de eventos. En 2024, generó un impacto de 5.779 millones de euros, creando 47.691 empleos y aportando 1.064 millones en impuestos. Ifema acogió 740 eventos, atrajo a más de 4 millones de visitantes y reunió a más de 34.400 empresas, posicionándose como un actor clave en el dinamismo económico regional.
El Instituto Coordenadas destaca la importancia de que Madrid siga fomentando esta economía de grandes eventos. Proponen incrementar el gasto que permanece en la región, extender los beneficios económicos a más municipios y proveedores locales, y establecer un método uniforme para analizar el impacto real de cada acontecimiento. Así, Madrid no solo se mantendría como un epicentro de grandes reuniones, sino que también lograría un crecimiento económico más equitativo y sostenible en toda la región.
