Funcionarios de la Administración Trump llevaron a cabo conversaciones con el ministro del Interior venezolano y destacado líder chavista, Diosdado Cabello, meses antes de intentar derrocar al presidente Nicolás Maduro. Este contacto, que fue revelado por la agencia Reuters, involucró negociaciones en las que los estadounidenses exigieron a Cabello que evitara usar los servicios de seguridad y a los militantes de su partido contra la oposición. Según las fuentes familiarizadas con el asunto, el diálogo con el influyente miembro del chavismo se inicio desde los primeros días del mandato de Trump y continuó durante las fases previas y posteriores al intento de destitución de Maduro.
Este canal de comunicación refleja un intento estratégico de la Casa Blanca para mediar y posiblemente influir sobre el poder en el seno del gobierno venezolano. La interacción persistente con Cabello, a pesar de la hostilidad entre ambos países, indica un enfoque más complejo en la política exterior de Estados Unidos hacia Venezuela durante este período. Este tipo de intercambios genera interrogantes sobre los posibles acuerdos y concesiones que podrían haber estado sobre la mesa, así como sobre las implicaciones a corto y largo plazo para las relaciones bilaterales y la política interna venezolana.
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