La gripe aviar vuelve a golpear a España, agravando la crisis en el sector ganadero que ya enfrenta la Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC), responsable del sacrificio de miles de bovinos. En los últimos tres meses, se han identificado 14 focos en aves de corral, cinco en aves cautivas y 68 en aves silvestres, lo que ha forzado el sacrificio de 2,7 millones de gallinas ponedoras, intensificando la preocupación de la industria avícola ante la temporada navideña. El Gobierno ha ampliado el confinamiento de aves a todas las explotaciones, incluidas las de autoconsumo y ecológicas, lo que ha generado inquietud en el sector. Las repercusiones se sienten en el mercado, con un aumento del 31% en el precio de los huevos, una tendencia que se aceleró en octubre debido a la gripe aviar. El sector avícola busca estabilizar el mercado, priorizando el abastecimiento nacional y ajustando exportaciones, mientras que el Ministerio de Agricultura resalta la resiliencia del sector ante semejantes desafíos, aunque no descarta la evolución de las medidas restrictivas conforme se desplieguen los eventos.
Por su parte, la región de Castilla y León sufre especialmente debido a su posición en la ruta migratoria de aves silvestres, siendo la más afectada junto con Castilla-La Mancha y Andalucía. En Valladolid, esta situación ha generado una escalada notable en el precio de los huevos, un 54% más caro según la OCU. La comunidad de agricultores y ganaderos se muestra preocupada por el impacto de la crisis, especialmente al acercarse la intensa campaña navideña. La administración aún no ha definido las compensaciones económicas para los ganaderos afectados, aunque se alude a posibles apoyos europeos, similar al precedente polaco. Paralelamente, el sector observa con cautela cómo la transición hacia sistemas de cría más abiertos y ecológicos, recomendada por tendencias europeas, amplifica el riesgo de contactos con aves silvestres portadoras del virus, planteando la necesidad de estrictos controles de bioseguridad. El sindicato Unió de Pagesos insiste en registrar y monitorear los núcleos de autoconsumo, enfatizando que un eventual brote podría causar estragos en la comunidad avícola en general.
Leer noticia completa en El Pais.
