
El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha anulado significativa parte de los aranceles «recíprocos» instaurados por la Administración de Donald Trump, imponiendo un golpe sustancial a una de las políticas comerciales más emblemáticas del expresidente. Mediante un fallo de seis votos contra tres, el Tribunal determinó que estos gravámenes, introducidos el 2 de abril del año pasado y calculados en función de presuntos desequilibrios comerciales, son inconstitucionales. El alto tribunal argumentó que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977 no puede ser adecuada para autorizar tales medidas sin el control del Congreso. Este dictamen abre la posibilidad de que las empresas estadounidenses, que han pagado tarifas de cerca de 200.000 millones de dólares, puedan reclamar devoluciones sumando un nuevo desafío a la política económica de Estados Unidos en un contexto de tensiones internacionales crecientes.
El fallo afecta particularmente a los socios comerciales más cercanos de Estados Unidos, entre ellos la Unión Europea, China, México y Canadá, que han lidiado con estas cargas impositivas bajo el mandato de Trump. En especial, los países vecinos como México y Canadá, que enfrentaron gravámenes significativos sobre diversos productos, ahora podrían beneficiarse del alivio de estas restricciones. La sentencia podría significar un respiro temporal en las tensiones transatlánticas, con la UE viéndose favorecida en sus esfuerzos por renegociar términos comerciales más equilibrados. En paralelo, el gobierno de EE.UU. explora nuevas vías legales para implementar un arancel generalizado del 10%, mientras las demandas por las cantidades ya pagadas siguen su curso judicial, dejando en vilo la política comercial futura del país.
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