El actual enfoque político de Elon Musk parece estar afectando notablemente a Tesla, tanto en las cifras de ventas como en la percepción pública. El fabricante de automóviles experimentó una caída del 13% en las ventas durante el primer trimestre de 2025, una cifra que no solo supera las expectativas pesimistas de los analistas, sino que además destaca por ser la más baja desde mediados de 2022. La producción, influenciada por la transición al nuevo modelo Y, se ha visto reducida, mientras que la atención mediática se centra en las repetidas manifestaciones en los concesionarios de Tesla alrededor del mundo, consecuencia del polémico apoyo político de Musk, quien ha expresado simpatía hacia el presidente Donald Trump y ha estado involucrado en diversos incidentes sociales y políticos. Este contexto ha generado preocupación entre los inversores y consumidores, motivando una respuesta negativa por parte del mercado de valores.
A nivel global, Tesla también enfrenta una tormenta de desafíos que comprometen su crecimiento. En Europa, las ventas se desplomaron un 49% en los dos primeros meses de 2025, coincidiendo con la creciente competitividad de la industria automotriz y el auge de competidores como la china BYD, que lidera el sector gracias a innovaciones tecnológicas y un aumento significativo de ventas. Además, los efectos de los aranceles impuestos por la administración de Trump y la potencial reacción de mercados internacionales podrían complicar aún más la situación para Tesla. Aunque Musk proyecta un futuro promisorio con ambiciosos planes para los próximos años, la falta de nuevos modelos económicos en el mercado y el discreto fracaso comercial del Cybertruck evidencian retos pendientes que podrían definir el rumbo de la compañía en un entorno cada vez más volátil.
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