Kiev vivió una inusual mañana de tensión este lunes debido a un ataque con drones rusos que rompió la habitual nocturnidad de estas incursiones. Los ataques, que se extendieron hasta bien entrado el horario matutino, fueron enfrentados por las defensas antiaéreas ucranianas durante aproximadamente una hora y media. La urbe, acostumbrada a la amenaza constante después de más de cuatro años de conflicto, continuó su rutina diaria en medio del estruendo de los disparos antiaéreos y el rastro del humo blanco en el cielo azul. La población, mayoritariamente, mantuvo su indiferencia aparente, avanzando hacia sus destinos habituales, mientras los menores eran trasladados a refugios en las escuelas y algunos ciudadanos se resguardaban en estaciones del metro.
Uno de los drones impactó en el corazón de Kiev, en Maidán, una plaza emblemática por su simbolismo en las revoluciones populares. El alcalde de la ciudad, Vitali Klitschko, confirmó el ataque e instó a los ciudadanos a buscar refugios seguros. Las imágenes compartidas en redes sociales muestran los restos de un dron ardiendo junto al monumento a la Independencia, evocando la vulnerabilidad de la capital. A pesar de que los drones llegaron a varios barrios, provocando incendios menores, no se reportaron víctimas. Este episodio forma parte de la estrategia rusa de violar la malla defensiva ucraniana, compuesta por fuerzas aéreas, baterías antiaéreas y drones interceptores cada vez más sofisticados, que siguen luchando por proteger la ciudad de las incesantes tensiones del conflicto.
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