El Parlamento de las Islas Baleares ha aprobado una controvertida legislación impulsada por el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), destinada a combatir el creciente problema de tráfico que enfrentan las islas, especialmente durante los meses de verano. Esta medida, que ha sido objeto de debate por su potencial impacto en la actividad turística, permite al gobierno insular imponer restricciones significativas en las carreteras para evitar la saturación vehicular. Entre las medidas contempladas se incluyen la limitación del acceso de vehículos a ciertas zonas turísticas, la promoción del transporte público, y la implementación de peajes en rutas clave. Las autoridades locales defienden la normativa como crucial para proteger el medio ambiente y mejorar la calidad de vida de los residentes, aunque algunos sectores han expresado su preocupación por las repercusiones económicas en la industria del turismo.
La ley ha sido recibida con opiniones divididas entre los distintos actores sociales y económicos de las islas. Mientras que las organizaciones ecologistas y algunos grupos vecinales han acogido con satisfacción la iniciativa, considerándola un paso necesario hacia un desarrollo sostenible, las asociaciones de empresarios turísticos han planteado sus reservas. Argumentan que las restricciones podrían disuadir a los visitantes, impactando negativamente en uno de los pilares económicos de la región. La administración insular, sin embargo, asegura que la iniciativa busca un equilibrio entre la gestión del turismo masivo y la preservación de los recursos naturales del archipiélago. Se anticipan nuevas rondas de diálogo para limar asperezas y garantizar que la implementación de las medidas se efectúe de manera consensuada y efectiva, asegurando tanto el bienestar de los residentes como la continuidad de la afluencia turística.
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