
Las bolsas europeas ampliaron sus caídas debido a la creciente tensión en Oriente Medio, especialmente tras el cierre del Estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio mundial de petróleo. Esta situación ha elevado la inquietud entre los inversores, reflejada en un aumento de los precios del crudo y el gas, mientras que los mercados bursátiles se tiñen de rojo. En España, el Ibex 35 comenzó la jornada con un descenso superior al 2%, poniendo en peligro la barrera de los 17.500 puntos. La tendencia negativa se repitió en los mercados asiáticos, donde el Nikkei japonés cayó más de un 3% y el Kospi surcoreano se desplomó un 7,24%.
A pesar de este panorama, analistas de Bankinter aconsejan cautela y consideran que el impacto en el mercado será «limitado y transitorio». Según su informe, esto podría ofrecer oportunidades de compra a precios más atractivos en sectores como defensa, infraestructuras y petróleo. Mientras tanto, el corretivo en los principales índices del Viejo Continente varía, con el FTSE 100 bajando un 1,4% y el Dax alemán cayendo un 2,3%. Este martes, el mercado estará atento a la publicación del IPC de la eurozona de febrero, que deberá confirmar que la inflación sigue bajo control; un alza desmedida en los precios de las materias primas podría obligar al Banco Central Europeo a reconsiderar futuras subidas en los tipos de interés, que actualmente se sitúan en el 2%.
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