Las principales aerolíneas españolas, Iberia y Air Europa, enfrentan una situación compleja debido a la suspensión temporal de vuelos en la ruta Madrid-Caracas, determinada por la recomendación de la Agencia Federal de Aviación Civil de Estados Unidos por riesgos de seguridad. Este llamado se debe al aumento de la actividad militar en la región venezolana de Maiquetía, con fuerzas estadounidenses presentes bajo el pretexto de combate al narcotráfico y terrorismo. A pesar de que Iberia y Air Europa permanecen operativas en otros destinos latinoamericanos, el temor respecto a la pérdida de derechos de tráfico, anunciado por la autoridad de Aviación Civil de Venezuela (INAC) si no reanudan vuelos a Caracas, añade presión a la situación. A su lado, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha lanzado un llamamiento al diálogo y coordinación entre las partes para garantizar la seguridad aérea y evitar mayores repercusiones económicas para Venezuela.
La decisión de las aerolíneas españolas de suspender los vuelos hasta el 1 de diciembre ha escalado tensiones con el gobierno de Nicolás Maduro, percibiendo esta acción como un respaldo a la administración de Donald Trump. Tanto el Ministerio de Exteriores español, encabezado por José Manuel Albares, como la Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA) han respaldado estas medidas de seguridad. Se advierte a las operadoras contra el riesgo de sobrevolar el espacio aéreo de Maiquetía, a menos en situaciones de emergencia, y se insta a espera de condiciones más favorables. La IATA enfatiza que las medidas son temporales y busca salvaguardar a tripulaciones y pasajeros mientras exhorta a la negociación para restaurar las conexiones aéreas, las cuales son cruciales no solo para las aerolíneas, sino también para el ya mermado acceso internacional de Venezuela.
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