

Iberdrola ha alcanzado un hito histórico al posicionarse como la eléctrica privada más grande del mundo por capitalización bursátil. Durante la jornada del 6 de octubre de 2026, la empresa española superó a la gigante estadounidense NextEra al registrar un valor de 141.604 millones de euros, superando por un estrecho margen los 141.577 millones de su competidor. Aunque la primacía fue efímera y NextEra recuperó su posición por la tarde, la estrecha diferencia subraya la competitividad en el sector.
A diferencia de su contraparte estadounidense, Iberdrola opera con un modelo diversificado y global. Con presencia destacada en España, Reino Unido, Estados Unidos y Brasil, la compañía también apuesta fuerte por las energías renovables y las redes eléctricas en otras partes de Europa. Contraponen este enfoque al modelo de NextEra, enfocado casi exclusivamente en el mercado estadounidense, combinando operaciones reguladas en Florida y un creciente negocio de energías renovables.
El ascenso de Iberdrola se produce en un contexto de agitación en el sector utilities, influenciado ostensiblemente por la reciente adquisición de Dominion por parte de NextEra, lo que llevó a una significativa corrección en el valor de sus acciones—cerca del 20%. Por otro lado, Iberdrola ha registrado un notable crecimiento, con aumentos en la cotización de aproximadamente el 15% en lo que va del 2026, alcanzando nuevos máximos históricos.
Los analistas han respondido elevando sus proyecciones sobre Iberdrola, con precios objetivo que superan los 22 euros y, en algunos escenarios optimistas, incluso alcanzan los 25 euros. Tal evolución podría empujar la capitalización de la compañía hacia los 147.000 millones de euros. Este interés inversor se apoya en el papel cada vez más crucial de Iberdrola en la modernización de infraestructuras y expansión de capacidad en respuesta a la creciente electrificación.
En el horizonte, el mercado observa atentamente dos direcciones potenciales de desarrollo: la efectividad de NextEra en materializar su operación corporativa aportando valor a sus accionistas, y la capacidad de Iberdrola para mantener el impulso que ha favorecido su reciente revalorización. Este hito bursátil del 6 de octubre representa un punto de inflexión en el sector, donde la combinación de escala y estrategia coherente determinará el liderazgo en el competitivo ámbito de las utilities cotizadas a nivel global.
