Leona Arévalo, conocida en la lengua shipibo como Menin Rabi, es una de las mujeres más sabias de la comunidad Shipibo-Konibo de Junín Pablo, ubicada en el Área de Conservación Regional (ACR) Imiría, Ucayali, Perú. Este territorio, una vasta extensión de humedales de 135,000 hectáreas, es un santuario de biodiversidad que protege especies amenazadas como los manatíes y delfines rosados. Sin embargo, el cambio climático ha comenzado a alterar los patrones naturales, con lluvias que ya no llegan cuando se esperan y una merma en la disponibilidad de agua y peces. Edita Vargas, otra integrante de la comunidad, relata cómo este ecosistema, vital para su supervivencia y cultura, está sufriendo los embates de un clima cambiante y más extremo.
Los humedales amazónicos, como los de Imiría, desempeñan un papel crucial en mitigar los efectos del cambio climático al regular el ciclo del agua y capturar dióxido de carbono, elemento principal en el aumento de la temperatura global. A través de tecnología de mapeo, científicos han identificado más de 144 millones de hectáreas de humedales en la Amazonía, esenciales para el mantenimiento del equilibrio ecológico. Estas áreas están en riesgo por actividades humanas como la minería y la expansión agrícola, que amenazan con liberar grandes cantidades de carbono almacenado. La Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) destaca la necesidad urgente de integrar conocimientos científicos y ancestrales para salvaguardar estos ecosistemas ante las alarmantes presiones ambientales.
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