El descubrimiento de seis rehenes muertos en Gaza, ejecutados antes de la llegada del ejército israelí, ha generado una crisis en Israel y ha exacerbado las críticas al gobierno de Benjamin Netanyahu. Las familias de los rehenes, que habían instado repetidamente por un acuerdo de alto el fuego, acusan al gobierno de priorizar la guerra sobre la seguridad de sus seres queridos. La situación ha derivado en una huelga general convocada por el sindicato Histadrut, afectando incluso al aeropuerto internacional de Tel Aviv. Los familiares, enfurecidos, denuncian el abandono y exigen un acuerdo para liberar a los 101 rehenes restantes. Las autopsias confirman que las víctimas fueron ejecutadas poco antes del rescate.
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