
En el distrito hongkonés de Tai Po, un devastador incendio en el complejo residencial Wang Fuk Court ha dejado al menos 94 muertos y 76 heridos, convirtiéndose en la mayor tragedia reciente de Hong Kong. Las hermanas Chan, residentes del lugar, relatan con consternación cómo el incendio se propagó rápidamente sin que las alarmas sonaran, llevándolas a cuestionar la seguridad del edificio y a exigir responsabilidades. Aunque las causas del incendio todavía están bajo investigación, se ha señalado a la malla utilizada para revestir los edificios y el andamiaje de bambú como posibles factores para la rápida propagación de las llamas. El complejo estaba en medio de un plan de renovación, que había enfrentado la oposición de algunos residentes y estaba valorado en 330 millones de dólares hongkoneses. Durante la noche, los equipos de bomberos han trabajado sin cesar para controlar el fuego y buscar posibles sobrevivientes entre las casi 300 personas que inicialmente se reportaron como desaparecidas.
La empresa encargada de las obras, Prestige Construction & Engineering, había sido penada por anteriores infracciones de seguridad, y las autoridades detuvieron a varios de sus directivos por presunta negligencia. La tragedia ha generado una ola de solidaridad en la comunidad hongkonesa, con voluntarios y redes sociales organizándose para asistir a los desplazados. Mientras los desesperados residentes como el matrimonio Choy agradecen los esfuerzos de salvamento, también expresan su preocupación por la seguridad futura de sus hogares. La aseguradora del complejo ha ofrecido una cobertura significativa para los daños materiales y personales causados por el siniestro. En un entorno tan densamente poblado como Hong Kong, con bloques de viviendas de gran altura, la tragedia subraya las tensiones y riesgos asociados con las viejas estructuras y los proyectos de renovación.
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