

Victoria Campos Malbrán de Rohm fue una mujer cuya vida estuvo marcada por su compromiso con la infancia, la inclusión y la lucha por garantizar derechos fundamentales a niños con trastornos neurológicos. Su historia se entrelaza con la de una pionera que, motivada por su propia experiencia personal al ver nacer a su hija María con parálisis cerebral, decidió dedicar su energía a transformar las condiciones de vida de miles de niños y sus familias en América Latina.
Su incansable labor comenzó en la década de 1960, en un contexto en el que las posibilidades de atención especializada y contención para los niños con discapacidades neurológicas en la región eran muy limitadas. En ese momento, Victoria estableció contacto con la División de Neurología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez en Buenos Aires, con la intención de ayudar a niños provenientes de todo el país que llegaban en condiciones precarias y sin cobertura médica. Con esfuerzo y pasión, logró consolidar en 1982 la Asociación en Defensa del Infante Neurológico (AEDIN), una organización que marcaría un antes y un después en la atención a esta población.
AEDIN nació de la necesidad de cubrir un vacío grave: la atención educativa y de rehabilitación que los hospitales públicos no podían proporcionar por sí solos. Victoria y su equipo adaptaron un espacio propio, donde crearon un modelo integral basado en el desarrollo maximo de las potencialidades de cada niño y en la participación activa de sus familias como actores fundamentales en el proceso. Hoy en día, la fundación atiende a más de 500 chicos en un colegio y centro de rehabilitación, con un trabajo sostenido que combina ayuda personalizada, terapia, educación y apoyo emocional.
Este modelo innovador en la región no hubiera sido posible sin la colaboración de voluntarios, benefactores y un equipo profesional altamente calificado que respondió a la creciente demanda. La labor de Victoria fue reconocida no solo por los logros concretos, sino también por la filosofía que la guiaba: «educar y rehabilitar con amor para una vida feliz». Con esa premisa, durante más de cuatro décadas, transformó la realidad de muchas familias, ofreciendo esperanza y calidad de vida a quienes más lo necesitaban.
Victoria también dedicó esfuerzos a difundir la realidad de las personas con parálisis cerebral, promoviendo campañas que buscaban mejorar la integración social y sensibilizar a la sociedad sobre los desafíos y posibilidades que estos niños y jóvenes tienen. La parálisis cerebral, definida por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos como un trastorno cerebral que afecta el movimiento y la coordinación, es una condición que requiere atención especializada y sinceridad en la tarea de acompañar a quienes la enfrentan.
Su compromiso fue reconocido de múltiples formas, incluyendo su declaración en octubre de 2025 como Personalidad Destacada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los aportes que realizó en la formación de docentes, profesionales y en la creación de un entorno más inclusivo en las escuelas, han sido considerados fundamentales para fortalecer una cultura de respeto y equidad en el sistema educativo del país.
Victoria Campos Malbrán de Rohm dejó un legado imborrable, no solo en la estructura de AEDIN, sino también en la conciencia social respecto a la importancia de incluir, acompañar y valorar a todos los niños, sin importar sus condiciones. Su vida y trabajo son un ejemplo de que poner al servicio de los demás aquello que más se ama y que, con dedicación y amor, es posible cambiar vidas y construir una sociedad más justa y compasiva.
