Hollywood atraviesa un año sombrío marcado por varias muertes impactantes de figuras icónicas de la industria. Desde el fallecimiento de personalidades como David Lynch y Diane Keaton, hasta la trágica y prematura muerte de Michelle Trachtenberg a los 39 años, el año ha estado salpicado de tragedias. La negativa de su familia a permitir una autopsia, citando razones religiosas, despertó especulaciones sobre su estado de salud, que incluía complicaciones relacionadas con la diabetes y un trasplante de hígado. En un giro igualmente escalofriante, el oscarizado Gene Hackman fue hallado sin vida en su hogar, junto a su esposa, diez días después de su fallecimiento. Las circunstancias de su muerte, que incluían un bote de pastillas encontrado en el lugar y la presencia de uno de sus perros muerto, suscitó rumores antes de que la policía determinara que se trataba de una “doble muerte casual”.
Desde entonces, otras muertes han sacudido el mundo del espectáculo, rescatando un verano trágico. En julio, Malcolm-Jamal Warner y Alon Abutbul perdieron la vida en la playa bajo circunstancias trágicas: una ahogándose y el otro sufriendo un paro cardíaco. El misterio envolvió el fallecimiento del actor surcoreano Song Young-kyu en agosto, hallado muerto en su coche sin signos de violencia, semanas después de haber sido detenido por conducir ebrio. En diciembre, la situación se tornó aún más crítica con la muerte de la actriz Wenne Alton Davis tras ser atropellada, y el hallazgo del actor Peter Greene sin vida en su apartamento, ambos dejando en la comunidad artística una sensación de incomprensión. La culminación de este sombrío escenario se dio con el asesinato de Rob Reiner, quien fue encontrado acuchillado junto a su esposa en su hogar, presumiblemente a manos de uno de sus hijos.
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