
El reciente fichaje de Lewis Hamilton por Ferrari había generado grandes expectativas en el mundo de la Fórmula 1. Con el piloto británico empatado en títulos con el legendario Michael Schumacher, se anticipaba que la unión con la escudería más laureada de la historia llevaría a Ferrari a recuperar el dominio en la categoría. Sin embargo, la realidad ha sido todo lo contrario, con una temporada marcada por la decepción y el bajo rendimiento del piloto en su nuevo equipo. Su única victoria ha sido en la carrera sprint del Gran Premio de China, mientras que en el resto de las competiciones ha enfrentado una sucesión de desastres.
Las estadísticas hablan por sí solas: Hamilton ha hecho historia de una forma no deseada, convirtiéndose en el primer piloto de Ferrari en ser eliminado en la Q1 en tres fines de semana consecutivos. Su desempeño en las clasificaciones ha sido alarmante, culminando en un decepcionante decimosexto puesto en Abu Dhabi, muy por debajo de su compañero Charles Leclerc, quien se clasificó quinto. La situación se complicó aún más cuando, durante los Libres 3 en Yas Marina, el británico perdió el control de su monoplaza y chocó contra el muro. Con la última carrera del año a la vista, Hamilton busca al menos finalizar con un resultado positivo antes de un cambio de normativa en 2026.
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