
En un contexto de creciente tensión internacional, la reunión de ministros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) celebrada en París refleja la pugna entre las políticas climáticas y los intereses en combustibles fósiles liderados por la Administración de Donald Trump. El secretario general de la ONU, António Guterres, reiteró su apoyo a la transición hacia energías limpias, calificando este cambio como esencial para la estabilidad y prosperidad global. Guterres subrayó que las renovables se han convertido en la fuente más económica y segura de nueva electricidad, en un mensaje directo contra los esfuerzos del gobierno estadounidense por frenar la transición y abandonar compromisos internacionales.
En contraposición, el secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, amenazó con que su país podría dejar la AIE si esta persiste en su enfoque climático, alegando que la promoción de un escenario de cero emisiones es «inmoral» e «irreal». Sin embargo, la presión internacional por avanzar hacia una economía global libre de combustibles fósiles se refuerza con iniciativas como la conferencia internacional que impulsan Colombia y Países Bajos para discutir dicha transición, y que ha conseguido confirmaciones de asistencia de importantes países. Esta dinámica evidencia la creciente fractura en el escenario internacional respecto al futuro energético y la lucha contra el cambio climático.
Leer noticia completa en El Pais.
