

El verano eleva los riesgos sanitarios para los animales domésticos. Las altas temperaturas y la proliferación de parásitos como el flebotomo, vector de la leishmaniosis, exigen ajustar las rutinas y extremar las precauciones. Carla Mena, veterinaria asociada a Santevet, aseguradora de salud animal, detalla los principales peligros y las medidas de prevención más eficaces para esta época del año.
Perros y gatos regulan la temperatura principalmente a través del jadeo y las glándulas sudoríparas de las almohadillas, lo que limita su capacidad de adaptarse a temperaturas extremas. Cuando la temperatura corporal supera los 41ºC, se produce un golpe de calor que puede causar daño orgánico crítico en cuestión de minutos.
Mena insiste en reducir los paseos en las horas centrales del día y evitar superficies de asfalto caliente, que puede quemar las patas del animal. Ante señales como jadeo excesivo, posturas extrañas o letargo, hay que buscar un entorno fresco y acudir al veterinario sin demora. En un verano donde también se incrementa la actividad en la calle en destinos como playas y zonas de ocio al aire libre, la protección de los animales requiere planificación previa.
El calor y la humedad favorecen la proliferación del flebotomo, mosquito que transmite la leishmaniosis. Esta enfermedad, potencialmente mortal, afecta principalmente a perros, aunque también puede impactar en gatos y en personas con el sistema inmune comprometido. La actividad del vector se extiende hasta el otoño, por lo que la ventana de riesgo es más amplia de lo que suele creerse.
Los síntomas son inespecíficos al principio —pérdida de pelo, úlceras cutáneas, cansancio extremo—, lo que dificulta el diagnóstico precoz. Mena recomienda no esperar a que aparezcan los primeros signos, sino actuar antes del inicio del calor con collares o pipetas antiparasitarias y, en los casos indicados, con vacunas o tratamientos de inmunoestimulación prescritos por un veterinario. En Madrid, donde la actividad al aire libre crece con la mejora económica, el contacto entre mascotas y zonas verdes urbanas aumenta también el riesgo de exposición.
Una temperatura superior a 41ºC se considera golpe de calor. Es una emergencia veterinaria que puede causar daño en órganos vitales en pocos minutos si no se actua.
La transmite la picadura del flebotomo, un pequeño insecto más activo al anochecer y en épocas cálidas. Su actividad se extiende desde primavera hasta otoño en buena parte de España.
Collares y pipetas específicas contra el flebotomo, y en los casos indicados por el veterinario, vacunas contra la leishmaniosis o tratamientos de inmunoestimulación. La elección depende del historial del animal y la zona geográfica.
Sí, aunque los perros son el principal afectado. Los gatos pueden contraerla y las personas con sistema inmune debilitado son también vulnerables a la picadura del flebotomo.
Jadeo excesivo, letargo, posturas inusuales, babeo y encías de color rojo intenso o pálido. Ante estos signos hay que buscar un lugar fresco, humedecer al animal y acudir al veterinario de urgencia.
