Arrancar un coche cuya batería está descargada es una experiencia común para muchos conductores, y la solución más habitual es utilizar unas pinzas de arranque para conectar la batería vacía a una batería cargada de otro automóvil. Este proceso, que puede parecer sencillo, requiere seguir ciertos pasos para asegurar un arranque exitoso y evitar daños tanto en las baterías como en los sistemas eléctricos. Para comenzar, ambos vehículos deben posicionarse cerca uno del otro sin tocarse, asegurándose de que los cables de arranque estén en buen estado. El proceso de conexión de las pinzas es crucial: primero se conecta la pinza roja al terminal positivo de la batería descargada y posteriormente al terminal de la cargada; luego se conecta la pinza negra al terminal negativo del coche cargado y finalmente a una parte metálica del chasis del coche descargado. Arrancar el vehículo con la batería llena y dejarlo funcionar durante unos minutos permitirá que recargue la batería del otro vehículo.
Este método es efectivo, pero debe realizarse con precaución para evitar situaciones peligrosas. Una conexión errónea de las pinzas puede causar cortocircuitos, chispas e incluso explosiones debido al gas hidrógeno que podría generarse en una batería muy descargada o envejecida. Además, conectar mal podría dañar los componentes eléctricos, lo que podría resultar en costosos desperfectos. Si después de varios intentos el coche no arranca, es posible que haya un problema adicional con la batería o el sistema eléctrico, y sería prudente acudir a un taller mecánico. Intentos prolongados de arranque sin éxito pueden dañar aún más la batería o el sistema de arranque del vehículo, por lo que es importante no persistir en caso de fallos.
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