La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán se ha escalado en su noveno día con una serie de bombardeos israelíes que han dirigido su ofensiva hacia las infraestructuras energéticas y militares iraníes. Por primera vez, la aviación israelí atacó depósitos de combustible en Teherán, generando una nube tóxica sobre la capital. Las fuerzas armadas israelíes también bombardearon cuarteles generales de la Fuerza Aérea y la Fuerza Espacial de la Guardia Revolucionaria. Este conflicto se enmarca en un contexto de importantes cambios políticos en Irán, donde Mojtaba Jamenei fue elegido como sucesor del difunto líder Alí Jamenei, decisión que ha sido rechazada por Donald Trump, quien expresó que el nuevo liderazgo no perdurará sin su respaldo.
Mientras tanto, las represalias de Irán se han intensificado, con ataques a bases estadounidenses en Kuwait y Bahréin, y un proyectil que impactó en un área residencial de Riad, causando la muerte de dos personas. Además, Irán afirmó haber destruido radares del sistema antimisiles THAAD en diversas bases de la región. La ofensiva de Israel también se ha extendido al Líbano, con más de un centenar de ataques a posiciones de Hezbolá, y se ha reportado un aumento de víctimas mortales. En este marco, el precio del petróleo ha experimentado un notable incremento por las tensiones en la región, lo que a su vez ha elevado el costo del gas, evidenciando el impacto económico de este conflicto en los mercados globales.
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