El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, ha declarado un estado de sitio por 30 días en todo el país tras una preocupante ola de violencia orquestada por pandillas, que ha culminado en el asesinato de ocho agentes de la Policía Nacional Civil en la capital. Este ataque, supuestamente coordinado por criminales, ha llevado a Arévalo a reforzar las medidas de seguridad, permitiendo la detención sin orden judicial y prohibiendo manifestaciones. En su mensaje a la nación, el presidente enfatizó que «no permitirán que la violencia y la intimidación dicten el rumbo de Guatemala», señalando que su estrategia contra el crimen está mostrando resultados, lo que ha generado desesperación entre los grupos criminales.
En el contexto de esta crisis de seguridad, varios motines han estallado en cárceles del país, impulsados por líderes de pandillas que buscan recuperar el control ante la presión del gobierno. Las autoridades han logrado retomar el control de una prisión de máxima seguridad, neutralizando a Aldo Ochoa, líder de Barrio 18, uno de los principales instigadores del motín. A medida que las pandillas como Barrio 18 y Mara Salvatrucha confrontan al gobierno por el control de las prisiones, la situación sigue generando alarma tanto entre la población como en las fuerzas de seguridad. El mandatario ha asegurado que, a pesar del estado de sitio, la vida cotidiana de los guatemaltecos no se verá afectada, salvo la suspensión de clases en el sector educativo.
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