La presidenta en funciones de la Junta de Extremadura, María Guardiola, del Partido Popular (PP), se prepara para iniciar negociaciones con Vox con el objetivo de superar el bloqueo político en la región tras las elecciones del pasado 21 de diciembre. A pesar de ser el partido más votado, el PP no logró alcanzar la mayoría absoluta en la Asamblea de Extremadura, lo que ha obligado a su líder a buscar acuerdos para su investidura y la gobernabilidad de los próximos cuatro años. Este acercamiento ocurre en un contexto donde el PP obtuvo 29 diputados frente a los 33 necesarios para una mayoría, mientras que Vox aumentó su representación de 5 a 11 diputados. Sin embargo, Vox se ha mostrado cauteloso, y no emitirá declaraciones hasta recibir una invitación formal para las negociaciones.
El PP parece dispuesto a ofrecer a Vox una participación activa en el gobierno regional, incluyendo lugares clave como la presidencia de la Cámara autonómica, en un esfuerzo para lograr el apoyo o la abstención de Vox. Estas conversaciones, que involucran negociar la Mesa de la Asamblea y los presupuestos de 2026, se encuentran bajo la presión de un calendario ajustado, ya que la nueva Asamblea debe constituirse antes del 20 de enero. Desde la oposición, el PSOE acusa a Guardiola de intentar consolidar un pacto con Vox, un escenario que deja a otras fuerzas políticas como meras testigos del posible acuerdo entre los partidos de derecha. Unidas por Extremadura ha expresado su escepticismo y descontento ante el proceso, denunciando la falta de apertura hacia otras opcione políticas por parte del PP y Vox, e insinuando un pacto ya cocinado entre ambas formaciones.
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