Un grupo de militares de Guinea-Bisáu ha ejecutado un golpe de Estado, declarándose en control del país «hasta nueva orden», interrumpiendo el proceso electoral que estaba en marcha. La declaración del golpe fue realizada por el general Denis Ncanha en la sede del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. Las fronteras han sido cerradas y la población ha recibido un llamado a la calma. El presidente Umaro Sissoco Embaló denunció horas antes su detención por parte de un sector rebelde del Ejército, mientras disparos resonaban cerca del palacio presidencial y la comisión electoral, en un contexto de tensiones post-electorales. Los militares han suspendido tanto las elecciones como la publicación de los resultados de los comicios recientes, en los cuales Embaló competía.
Mientras tanto, las aspiraciones del opositor Fernando Dias, apoyado por el Partido por la Independencia de Guinea-Bisáu y Cabo Verde debido a la descalificación de Domingos Simoes Pereira, habían sorteado la calma relativa que caracterizó las votaciones según observadores de la Cedeao. Guinea-Bisáu, cuya política está marcada por la inestabilidad y golpes de Estado, enfrenta este nuevo tumulto tras la llegada al poder de Embaló en 2020, mediante un proceso igualmente controvertido respaldado por las fuerzas armadas. El pequeño país africano, además de su convulsa escena política, es un punto estratégico en el tráfico de drogas, lo que añade una capa de complejidad a su ya frágil situación.
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