El Gobierno de México ha confirmado que el derrame de petróleo que ha afectado el Golfo de México desde febrero se originó en las instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex), específicamente en la plataforma de Abkatún Cantarell. Esta declaración llega después de semanas de negar problemas en las plataformas de la petrolera estatal, corroborando lo adelantado por EL PAÍS a finales de marzo. Un grupo interdisciplinario ha hallado evidencia de un derrame de hidrocarburos en la zona mencionada, aunque todavía no se ha estimado el volumen total del petróleo vertido al mar. En consecuencia, tres funcionarios de Pemex han sido cesados. La investigación del periódico reveló que el buque «Árbol Grande», contratado por Pemex, estuvo anclado sobre un oleoducto activo identificado como Old AK C durante más de ocho días, mientras realizaba reparaciones.
Inicialmente, las fuentes oficiales negaron un derrame en instalaciones de Pemex, apuntando a un barco privado y a emanaciones naturales como las causas. Sin embargo, tras la presentación pública de los hallazgos por parte de EL PAÍS y la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum, se solicitó una investigación exhaustiva que confirmara las causas del desastre. Un comité de científicos identificó una fuga en un oleoducto de 36 pulgadas desde el 8 hasta el 18 de febrero, coincidiendo con el tiempo que el «Árbol Grande» estuvo en la zona. Este incidente ha resaltado las deficiencias en la respuesta inicial y la opacidad en la información proporcionada por las autoridades petroleras, subrayando la necesidad de una mayor transparencia y responsabilidad en la gestión de recursos naturales y medioambientales.
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