
El presidente de Chile, Gabriel Boric, se despidió de su mandato en un emotivo discurso frente a miles de seguidores congregados en la Plaza Constitución de Santiago, a pocos días de dejar el Palacio de La Moneda. Con un tono reflexivo y emotivo, Boric prometió haber dado lo mejor de sí durante su administración, remarcando su deseo de haber conducido el país con integridad. A sus 40 años, invitó a sus seguidores a mantenerse organizados en busca de recuperar la mayoría política, a la par que enfrentaba índices de popularidad del 31% según encuestas recientes. El fin de su administración se da en medio de tensiones con su sucesor, José Antonio Kast, quien rompió el proceso de traspaso de mando tras un controvertido proyecto de cable submarino chino, el cual motivó que Estados Unidos revocara visas a miembros del gobierno saliente.
Paralelamente, Kast ha fortalecido lazos internacionales, participando en una cumbre en Florida con líderes de la derecha latinoamericana, mientras Boric destacó su apoyo a la comunidad palestina en Chile, reafirmando el compromiso del país con la autonomía y la soberanía frente a influencias extranjeras. Acompañado por figuras de su coalición, Boric agradeció a las fuerzas de izquierda que lo acompañaron en su gestión, dejando abierta la posibilidad de un futuro regreso político similar al de expresidentes como Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Con vivas y promesas de retorno, sus partidarios despidieron al mandatario en un ambiente de nostalgia y esperanza, con alusiones a su potencial candidatura en el futuro. La despedida fue organizada por el colectivo «Unidos por Boric», expresando el vínculo de afecto y confianza hacia el frenteamplista y su legado gubernamental.
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