Más de un millón de empleados federales respondieron al correo electrónico enviado por Elon Musk, bajo la amenaza de despido, para justificar sus funciones. Este mensaje, con el asunto «¿Qué hiciste la semana pasada?», solicitaba a los funcionarios describir cinco logros laborales recientes. Aunque la Oficina de Personal del Gobierno inicialmente indicó que la respuesta era voluntaria, esto provocó una oleada de resignaciones, incluyendo a 21 miembros del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), quienes criticaron las políticas implementadas por Musk. Estos trabajadores, pertenecientes al antiguo Servicio Digital de Estados Unidos, expresaron en una carta dirigida a la Casa Blanca su oposición a las medidas, advirtiendo sobre riesgos de seguridad y pérdida de conocimientos tecnológicos debido a despidos abruptos.
La Casa Blanca, por su parte, mantiene que las acciones forman parte de una estrategia de «soluciones de sentido común» para maximizar la eficiencia gubernamental, liderada por el presidente Trump y Elon Musk. Sin embargo, la fuerte influencia de Musk ha generado críticas tanto de empleados federales como de la oposición demócrata, quienes acusan una falta de transparencia y control excesivo en asuntos gubernamentales. Entre las decisiones polémicas de Musk se encuentran el desmantelamiento de la Agencia para el Desarrollo Internacional y la congelación de ayuda humanitaria. Además, se ha ofrecido indemnizaciones a empleados para incentivar renuncias, con la amenaza de despidos forzosos para aquellos que no acepten. Estas acciones han exacerbado el malestar entre los funcionarios y disparado las tensiones con sindicatos y figuras políticas.
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