El expresidente estadounidense Donald Trump ha vuelto a poner en tensión las relaciones comerciales en Norteamérica al advertir que impondrá aranceles del 25% a productos importados de México y Canadá si estos países no frenan la inmigración ilegal y el tráfico de drogas hacia EE. UU. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha manifestado que dicha medida no resolverá los problemas mencionados sino que sería perjudicial para ambas economías, mientras que el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se ha mostrado dispuesto a colaborar y dialogar para evitar una confrontación económica. Sin embargo, Doug Ford, primer ministro de Ontario, se ha expresado en duros términos, destacando su desacuerdo con ser comparado con México y subrayando la importancia de la colaboración estrecha entre Canadá y EE. UU.
La amenaza de aranceles ha generado inquietud en los mercados, provocando una depreciación del dólar canadiense a niveles no vistos desde 2020. Este escenario, además, pondría en riesgo los tratados comerciales que rigen la región, perjudicando sectores claves, como el automovilístico, fuertemente integrado entre estos países. Trudeau ha convocado una reunión de emergencia para tratar estas preocupaciones, mientras que a nivel provincial se hace hincapié en mantener acuerdos bilaterales. Los líderes canadienses reconocen la importante diferencia en la situación migratoria entre sus fronteras y la mexicana, resaltando la interdependencia económica crucial con EE. UU. y llamando al consenso para evitar una posible guerra comercial.
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