La inmigración ha emergido como un motor clave del crecimiento económico en España, contribuyendo cerca del 47% del aumento del PIB entre 2022 y 2025, según un informe de Funcas. De los 4,2 puntos que ha crecido la economía, aproximadamente 1,8 millones de trabajadores extranjeros se han incorporado al mercado laboral, lo que ha impulsado notablemente la oferta de empleo en el país. Este fenómeno ha sido más acentuado en España en comparación con otras grandes economías europeas, destacando que cerca del 50% de los nuevos inmigrantes proviene de naciones latinoamericanas.
A pesar de su impacto positivo, el informe señala que la inmigración no es una solución definitiva para los retos económicos que enfrenta el país, como la baja productividad y la sostenibilidad del sistema de pensiones. Aunque los trabajadores migrantes han ocupado en gran medida puestos en sectores con escasez de mano de obra, como la construcción y la hostelería, la mejora en los salarios para los trabajadores nativos a menudo se ha visto como un efecto indirecto de esta dinámica. Funcas advierte que, si bien la inmigración ha permitido mantener bajos los precios en ciertos servicios, no es suficiente para abordar desafíos económicos a largo plazo y garantizar la viabilidad del sistema de pensiones en el futuro.
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