El ejército israelí lanzó este martes una invasión terrestre contra objetivos terroristas de Hezbolá en el sur del Líbano, después de un periodo de preparación y advertencias. El ataque comenzó alrededor de las 02.00 horas, con el respaldo del gabinete de seguridad encabezado por Benjamín Netanyahu. Las operaciones, denominadas como «redadas limitadas y selectivas», buscan neutralizar amenazas inmediatas contra localidades del norte de Israel. Además de la incursión terrestre, la ofensiva incluye bombardeos aéreos y de artillería, y ha llevado a las Fuerzas Armadas libanesas a retirarse a cinco kilómetros de la frontera. Estas acciones ocurren tras semanas de aumentos en la intensidad de los ataques, los cuales también han afectado severamente a barrios del sur de Beirut. Estados Unidos, mientras tanto, ha decidido enviar miles de soldados adicionales a la región para reforzar la defensa de su aliado.
La operación militar, llamada Flechas del Norte y lanzada el 23 de septiembre, ha sido descrita como la «próxima fase de la guerra» por el ministro israelí de Defensa, Yoav Gallant. A pesar de los recientes esfuerzos diplomáticos para prevenir la invasión, incluyendo llamados desde Washington y la propuesta de una tregua de 21 días apoyada por Estados Unidos y Francia, Israel ha continuado con su ofensiva. El secretario de Defensa de EE. UU., Lloyd Austin, afirmó la necesidad de eliminar la infraestructura de ataque de Hezbolá, mientras que el presidente Joe Biden subrayó la importancia de un alto el fuego. Paralelamente, el gobierno israelí ha declarado zonas militares cerradas en localidades fronterizas y ha aumentado sus entrenamientos y despliegues en la región para asegurar la seguridad de sus comunidades.
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