
Un avión de la Secretaría de Marina de México despegó hacia Texas para repatriar los cuerpos de seis mexicanos fallecidos en el accidente aéreo ocurrido el pasado 22 de diciembre cerca de Galveston. La Presidenta Claudia Sheinbaum confirmó el traslado y anunció un homenaje para honrar a los marinos caídos. La aeronave King Air ANX-1209, que realizaba una misión de apoyo médico, transportaba a ocho personas, entre ellas Federico, un niño con quemaduras severas destinado a recibir atención especializada en el Shriners Hospital for Children. Durante su aproximación al Aeropuerto Internacional Scholes, el avión desapareció de los radares en condiciones de espesa niebla, perdiéndose la comunicación con la torre de control minutos antes del siniestro. La tragedia ha puesto de relieve la labor conjunta con la Fundación Michou y Mau, conocida por su trabajo con pacientes pediátricos en situación crítica.
Las operaciones de búsqueda, llevadas a cabo con el apoyo de la Guardia Costera de Estados Unidos, concluyeron tras la localización de los restos del último pasajero, el teniente Luis Enrique Castillo Terrones. El accidente se saldó con seis fallecimientos y dos supervivientes, Julia Cruz y la enfermera Míriam de Jesús Rosas, quienes permanecen hospitalizadas en territorio estadounidense. Las autoridades mexicanas subrayan la naturaleza humanitaria de la misión, mientras continúan las investigaciones dirigidas por el Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles para esclarecer las causas del desplome, en colaboración con equipos estadounidenses. En tanto las familias de las víctimas reciben apoyo gubernamental, la repatriación de los cuerpos facilita la realización de los servicios funerarios en México, acompañados de un tributo oficial de la Secretaría de Marina.
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