
El coordinador del programa de atención a la conducta suicida de la infancia y la adolescencia del Hospital Sant Joan de Déu aborda la crucial labor de los padres para prevenir situaciones de riesgo en sus hijos, enfocándose en la importancia de fomentar un entorno de comprensión y apertura. Según el experto, es esencial que los progenitores dediquen tiempo a escuchar y entender las preocupaciones de sus hijos, creando un espacio seguro donde estos se sientan cómodos para expresar sus sentimientos y pensamientos sin temor a ser juzgados. Esta comunicación abierta no solo ayuda a detectar señales de alarma tempranas, sino que también fortalece el vínculo familiar, facilitando que los adolescentes no renuncien a la vida ante las dificultades.
Además, el coordinador enfatiza que, para proporcionar el apoyo adecuado, los padres deben cuidar de su propio bienestar emocional, procurando no descuidar sus necesidades personales. Señala que el autocuidado no solo les permite estar en mejores condiciones para ayudar a sus hijos, sino que también da un ejemplo positivo de gestión emocional a seguir. La tarea de prevenir y manejar la conducta suicida en jóvenes es un desafío que requiere un enfoque equilibrado, donde la empatía, el entendimiento mutuo y el autocuidado desempeñan roles fundamentales en la construcción de un ambiente propicio para el desarrollo emocional y mental saludable de los adolescentes.
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