
A principios de noviembre, el gigante chino Shein tomó la decisión de prohibir la venta de muñecas sexuales en su plataforma global, tras ser objeto de acusaciones por parte de la Fiscalía de París por exhibir y comercializar productos con apariencia infantil. Ahora, la atención se centra en la empresa francesa Obey Me Dolls, que también se enfrenta a una investigación judicial después de que se denunciara la existencia de dos modelos de muñecas con características infantiles. La denuncia fue presentada por la plataforma de protección infantil ‘Mouv’Enfants’ y ha recibido respaldo de la Alta Comisaria para la Infancia del Gobierno francés, Sarah El Haïry.
Los modelos en cuestión, ya retirados de la venta, eran descritos por la compañía como «atractivo juvenil» y no como orientados a la pedofilia, aunque presentaban “rasgos faciales infantiles” y una estatura de 140 centímetros. En su defensa, Obey Me Dolls argumentó que sus productos estaban inspirados en figuras «juveniles» de manga y que la retirada fue una medida para evitar malentendidos. La acción de la justicia francesa se inscribe en un contexto más amplio, donde se han iniciado procedimientos contra otras multinacionales como AliExpress y Joom, también acusadas de comercializar muñecas sexuales de connotación pedopornográfica.
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