La Fiscalía de París ha iniciado registros en las oficinas de la red social X en Francia, como parte de una investigación que busca determinar si la plataforma manipuló su algoritmo para favorecer injerencias extranjeras a través de la promoción de ciertos contenidos. Esta investigación, que comenzó en enero del año pasado, ha sido impulsada por preocupaciones planteadas por el diputado Éric Bothorel y un director de ciberseguridad del sector público. Bothorel y otros expertos acusaron a la plataforma de reducir la diversidad de voces y de modificar sus algoritmos de manera que se promovieran mensajes perjudiciales y ‘nauseabundos’. Se ha convocado a Elon Musk, propietario de X, y a la ex-CEO Linda Yaccarino para que rindan declaraciones en abril, junto con otros empleados de la empresa, que prestarán testimonio en calidad de testigos.
La investigación se ha intensificado con denuncias sobre el uso de Grok, la herramienta de inteligencia artificial de X, que, según se afirma, ha generado contenido sexualizado y negacionista. Usuarios y funcionarios franceses, incluida la comisaria de la infancia Sarah El Haïry, han expresado su indignación ante la creación de imágenes sexualmente explícitas que involucran a menores, catalogando estos actos como delictivos. Las autoridades han identificado dicha actividad como una violación penal seria, y han solicitado la retirada inmediata de estas imágenes. La fiscal Laure Beccuau ha ampliado la investigación para considerar cargos de administración ilícita de la plataforma en banda organizada, involucrando posibles delitos relacionados con la difusión de pornografía infantil y manipulación automatizada de datos. Las acciones de X están bajo escrutinio también por parte de la autoridad reguladora Arcom de Francia, que ha planteado preocupaciones a la Comisión Europea sobre la posible manipulación del algoritmo de recomendaciones de la plataforma.
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