

Durante un recorrido por la emblemática construcción tardo-barroca, declarada Bien de Interés Cultural desde 1975, el consejero Paco Serrano enfatizó la importancia de preservar el patrimonio cultural como legado y recurso turístico que va más allá de las atracciones capitalinas. «Con esta inversión cercana a los 400,000 euros se avanza en el proceso de recuperación integral del Palacio iniciado en años anteriores», indicó.
La reciente fase de restauración del Palacio ha abarcado importantes mejoras, como el acondicionamiento de un espacio abovedado de doble altura. En este lugar se recuperaron los acabados interiores originales y se instaló un pavimento nuevo, del que carecía hasta ahora. En consonancia con el modelo original del siglo XVIII, se restauraron también las carpinterías de madera. Asimismo, se reabrieron dos puertas hacia el jardín, que habían sido convertidas en ventanas, y se acondicionaron las estancias anexas a la antigua cocina, las cuales están conectadas con la escalera del inmueble.
Durante las labores de restauración, también se realizaron estudios arqueológicos que arrojaron luz sobre la existencia de antiguas galerías subterráneas destinadas a la provisión y saneamiento del palacio.
Este esfuerzo de preservación es parte de un esfuerzo continuo. En 2021, se completaron trabajos en el lienzo exterior de la tapia del antiguo convento, que incluyeron la restauración de un panel cerámico con el escudo de la antigua Diputación de Madrid y el nombre de la localidad. Posteriormente, en 2022, se rehabilitó la histórica cocina del palacio, devolviendo su aspecto original con la recuperación de paramentos verticales, acabado de la cubierta y el pavimento original de piedra.
Las actuales reformas se suman a una serie de actuaciones que datan de 2013, orientadas a la recuperación del patrimonio del conjunto y sus jardines. Entre estas, se destacan la restauración de las huertas históricas, el estanque y la noria, así como la capilla, el Gallinero y la Casa de Aves, culminando recientemente con la intervención en la escalera principal.
Históricamente, el palacio es un testimonio del esplendor ilustrado del siglo XVIII. Su configuración actual es resultado de la transformación de las «Dos Torres», una edificación previa, por orden del Infante Don Luis de Borbón, hermano de Carlos III. Este último, al adquirir el palacio en 1761, encargó al afamado arquitecto Ventura Rodríguez su remodelación. Durante esa época, entre 1765 y 1776, el Infante estableció allí su corte ilustrada, transformando el lugar en un complejo señorial.
El conjunto, que incorpora también los jardines y el convento de madres Carmelitas del siglo XVII, evidencia un notable contraste entre la sobriedad exterior y el rico decorado interior, especialmente en la capilla. Esta arquitectura refleja la influencia barroca romana predominante de esa centuria. Con cada intervención, el palacio no solo recupera su magnificencia original, sino que refuerza su papel como referente cultural e histórico.
