
El acuerdo conocido como Nuevo START, que era el último pacto significativo de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia, ha expirado oficialmente. Este tratado, instaurado en 2010, fue una piedra angular en la regulación de los arsenales nucleares de estas dos potencias y estableció límites verificables para las ojivas, misiles y bombarderos pesados. La expiración del acuerdo marca el fin de un capítulo crítico en los esfuerzos de desarme nuclear, que desde la Guerra Fría había buscado evitar una carrera armamentista descontrolada. A pesar de las tensiones geopolíticas y las dificultades para negociar una prórroga o la firma de un nuevo tratado, no se ha logrado establecer un sustituto que mantenga el control y la transparencia sobre estos arsenales.
Con la expiración del Nuevo START, la comunidad internacional enfrenta una incertidumbre considerable sobre el futuro del desarme nuclear global. Ambos países, que poseen más del 90% de las armas nucleares del mundo, ahora operarán sin límites legales para la ampliación de sus arsenales, lo que podría estimular un nuevo ciclo de proliferación nuclear. Los expertos en seguridad global expresan su preocupación ante el potencial colapso del régimen de control de armas, señalando que, sin un marco regulador, se incrementa el riesgo de malentendidos estratégicos y conflictos. En este contexto, la falta de un acuerdo sustituvo y las crecientes tensiones internacionales generan inquietud sobre la estabilidad y seguridad global.
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