
Castilla y León se prepara para una crucial cita electoral el próximo domingo, 15 de marzo, en la que se elegirán 82 procuradores para conformar la XII Legislatura de la comunidad. Esta convocatoria se produce en un contexto de tensión política, marcado por la disolución de las Cortes por parte del presidente Alfonso Fernández Mañueco del Partido Popular, quien busca revalidar su mandato tras una legislatura llena de inestabilidad institucional. La situación se ha visto complicada tras la ruptura del pacto entre PP y Vox en julio de 2024, lo que ha llevado a la región a operar con presupuestos prorrogados. Las elecciones, que se producirán tras citas autonómicas en Extremadura y Aragón, son una oportunidad para medir las fuerzas políticas en un «desierto poblacional» donde el PP ha dominado históricamente.
Los principales contendientes en esta contienda son Fernández Mañueco, Carlos Martínez del PSOE y Carlos Pollán de Vox, cada uno con sus respectivas estrategias y electorados. Según las encuestas, el PP podría alcanzar entre 28 y 38 escaños, mientras que el PSOE podría quedarse entre 26 y 35, con Vox obteniendo entre 11 y 19. La distribución del voto se presenta compleja, especialmente en provincias pequeñas como Soria y Ávila, donde las fuerzas regionalistas y el PSOE buscan afianzarse. Los expertos sugieren que la despoblación y el envejecimiento de la población favorecerían a los partidos de derecha, y el reciente descontento por la gestión de incendios forestales puede cambiar la tendencia del voto, acentuando la polarización y la llegada de nuevos actores políticos al tablero regional.
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