La industria oleícola en España ha puesto rumbo hacia una revolución gracias al biohacking, que promete elevar la producción de aceite de oliva a nuevos niveles. A la vanguardia de esta transformación se encuentra Aurelian Biotech, que ha revelado los resultados de un estudio pionero: los oleosomas, estructuras responsables de almacenar aceite en las semillas de las plantas, pueden ser la clave para mejorar la eficiencia en los olivares españoles. Este descubrimiento podría traducirse en un incremento potencial de 90.000 toneladas en la producción nacional, lo que equivaldría a un crecimiento notable del 7%.
Los oleosomas, conocidos en el argot científico como «cuerpos oleosos», juegan un papel crucial en el almacenamiento energético para el crecimiento vegetal. A pesar de su importancia, su función específica en la aceituna había sido escasamente investigada hasta ahora. Mediante el uso de técnicas de punta, como la criogenización y la microscopía de alta resolución con haz de electrones, Aurelian Biotech ha demostrado los beneficios de Fertizel. Este bioestimulante, desarrollado a partir de oleosomas, ha mostrado maravillas en los olivares.
Uno de los retos más arraigados del olivo es su comportamiento vecero, donde años de abundante cosecha se suceden con años de escasa producción. Esta alternancia se origina porque un exceso de frutos provoca la liberación de hormonas que inhiben el desarrollo de nuevas flores. Con Fertizel, la producción no sólo fue más constante, sino que el balance durante los años de alta carga se logró sin perder viabilidad.
Fertizel actúa mediante unas 80.000 partículas por gramo, que estimulan el olivar a longitudes de onda específicas, promoviendo el desarrollo del árbol y prolongando el ciclo primaveral. Este mecanismo, además, ofrece un manejo más eficiente del agua, un recurso cada vez más preciado en épocas de sequía, situación crítica en regiones de secano donde reside más del 25% del olivar español.
Félix Navarro, CEO de Aurelian Biotech, destaca la vital colaboración entre agricultores y almazaras para el éxito del proyecto. De acuerdo con Navarro, el sector necesita consolidarse para afrontar los retos impuestos por el cambio climático.
Los ensayos con Fertizel han arrojado resultados prometedores: un incremento superior al 30% en la producción de aceitunas y un rendimiento medio en aceite del 22,19%. Estos logros superan ampliamente las expectativas, brindando nueva esperanza para la sostenibilidad y rentabilidad futura del cultivo.
España, con la adopción de estas innovaciones, podría consolidarse como líder en la producción de aceite de oliva de alta calidad, optimizando al máximo el potencial de sus tierras y fortaleciendo su seguridad alimentaria ante las adversidades climáticas futuras.