Fernando Tejero, reconocido por su papel como Emilio Delgado en la exitosa serie «Aquí no hay quien viva», revela aspectos profundos de su vida personal y trayectoria profesional. A pesar de su éxito aparente, Tejero se describe con una autoestima que ha lidiado con las secuelas de una infancia complicada. Criado en Córdoba por su tía abuela desde bebé debido a las circunstancias familiares, el actor vivió un proceso de autodescubrimiento que incluyó enfrentar el bullying por su orientación sexual y luchar por su pasión por la actuación. Este contexto lo llevó a actuar como una vía de escape, descubriendo en el teatro una forma de expresión auténtica.
El camino hacia el reconocimiento no fue fácil. Trabajó en la pescadería familiar mientras estudiaba y posteriormente en locales de animación antes de alcanzar la fama con su icónico personaje de portero. A pesar de tener un Goya y una notable carrera en teatro y cine, Tejero se confronta con el reto de deshacerse de la etiqueta del personaje que lo catapultó a la fama. Su partida de «La que se avecina» marca un nuevo capítulo en su carrera y su vida, donde espera escribir una nueva historia personal, alejada del legado de los personajes que interpretó. Ahora, encarando su pasado y aceptando su verdadera identidad, encuentra en ello una fuente de fortaleza y esperanza para seguir adelante.
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