Durante el Encuentro de Academias Hispanoamericanas de la Historia en Trujillo, el rey Felipe VI abordó el tema de las relaciones entre España y América Latina en un discurso centrado en la «historia compartida» y la necesidad de enfrentar las discrepancias con «franqueza» y «respeto». Sin hacer referencia directa a las tensiones actuales con México, donde fue excluido de la toma de posesión de la nueva presidenta, Claudia Sheinbaum, el monarca enfatizó en los vínculos históricos y económicos recientes que vinculan a los países iberoamericanos. Su mensaje, aunque sutil, parecía aludir a las crisis actuales, priorizando un enfoque hacia los retos globales y la búsqueda de respuestas pragmáticas y equilibradas, sin llegar a ofrecer disculpas por el pasado colonial.
En su discurso, pronunciado en el histórico Palacio de los Barrantes-Cervantes, Felipe VI subrayó los valores compartidos a lo largo de siglos de historia, incluyendo logros en ciencia y artes, así como conflictos. Citó la importancia de la lengua y la cultura comunes como pilares de la relación entre España y América Latina, destacando la diversidad y la unidad cultural de la región. En un contexto simbólico, a pocos pasos de la estatua del conquistador Francisco Pizarro, el rey recordó con orgullo las palabras de la Constitución de 1812, que mencionan la identidad compartida en ambos hemisferios. Su alocución fue un llamado a fortalecer estos lazos con generosidad y determinación, resaltando la relevancia de la identidad común en un mundo globalizado.
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