

LALIGA y Fastly han anunciado una nueva colaboración para combatir la retransmisión ilegal de partidos en directo con ayuda de Inteligencia Artificial. La alianza, presentada este 9 de abril, busca desarrollar soluciones técnicas capaces de detectar emisiones piratas casi en tiempo real y acelerar su retirada con mayor exactitud, en un contexto en el que los derechos audiovisuales siguen siendo una de las principales fuentes de ingresos del fútbol profesional. Según la propia LALIGA, la piratería genera pérdidas de entre 600 y 700 millones de euros al año para los clubes españoles.
El planteamiento, sobre el papel, parece difícil de discutir. Fastly, especializada en edge cloud, asegura haber desarrollado para este proyecto un sistema de detección que combina IA con señales de contenido facilitadas por los propietarios de derechos para localizar emisiones no autorizadas de forma mucho más rápida. El objetivo es claro: reducir el tiempo de reacción frente a retransmisiones ilegales y dejar menos margen a los servicios piratas.
La propia LALIGA sostiene que ya ha logrado reducir la piratería de sus retransmisiones en España en un 60 % durante la temporada 2024/25, gracias a una estrategia que mezcla medidas legales, institucionales, educativas y tecnológicas. El comunicado también cita un estudio de Grant Thornton de 2025 según el cual en 2024 se detectaron al menos 10,8 millones de retransmisiones no autorizadas, pero solo el 2,7 % fueron abordadas en menos de 30 minutos. Ese dato ayuda a entender por qué la rapidez y la automatización se han convertido en una prioridad para la industria deportiva.
Sin embargo, el anuncio llega con una carga de contradicción que resulta difícil de pasar por alto. LALIGA habla ahora de “precisión” después de meses de polémica por los bloqueos de IP que afectaron también a miles de páginas y servicios legítimos en España. La controversia estalló especialmente en febrero de 2025, cuando Cloudflare decidió acudir a los tribunales para frenar lo que calificó como bloqueos desproporcionados, argumentando que estaban perjudicando a usuarios y empresas sin relación con la piratería. EL PAÍS llegó a describir aquellos bloqueos como medidas con efectos sobre miles de páginas legítimas.
Ese es el punto que vuelve especialmente delicado este nuevo anuncio. Porque una cosa es defender la necesidad de proteger los derechos audiovisuales, algo que pocos discuten, y otra muy distinta es hacerlo con herramientas que acaben golpeando a terceros. La propia LALIGA reconoció de forma indirecta ese problema cuando, en febrero de 2025, abrió un buzón específico para que los clientes de Cloudflare afectados por los bloqueos pudieran comunicar su caso. Aquella decisión era ya una señal evidente de que existían daños colaterales reales sobre webs legales compartiendo infraestructura con servicios ilícitos.
Por eso sorprende que ahora el discurso oficial subraye tanto la idea de actuar con bisturí. La directora de producto de Fastly, Kelly Shortridge, llegó a afirmar que, frente a otras estrategias basadas en bloqueos regionales, este enfoque se centra en la precisión para dejar a los aficionados disfrutar del partido mientras se protege el contenido del abuso criminal. Es una frase potente, pero también arriesgada, porque pone el listón muy alto en términos de expectativa pública: si la tecnología realmente funciona como promete, ayudará a LALIGA a salir de una estrategia percibida por muchos como demasiado agresiva; si no, el problema de credibilidad será todavía mayor.
En defensa de LALIGA, también es cierto que la organización ha obtenido respaldo judicial para seguir adelante con parte de su estrategia antipiratería. En marzo de 2025, el Juzgado de lo Mercantil nº 6 de Barcelona desestimó las nulidades promovidas por Cloudflare, RootedCON y otros actores contra la sentencia que permitía ordenar bloqueos de direcciones IP utilizadas para distribuir de forma ilícita contenidos audiovisuales de la competición. Jurídicamente, la patronal del fútbol salió reforzada. Pero eso no cerró el debate social ni tecnológico sobre si las medidas eran proporcionadas o si el remedio estaba afectando demasiado al tráfico legítimo.
Ahí es donde Fastly entra en escena como algo más que un proveedor tecnológico. Su papel puede servir a LALIGA para intentar cambiar de relato: pasar de los bloqueos masivos y controvertidos a una lógica de identificación más específica, más apoyada en software y menos dependiente de cortar por lo sano. Para un titular de derechos, esa evolución tendría mucho sentido. Para la internet española, también. Porque si realmente se consigue localizar la retransmisión ilegal concreta sin arrastrar sitios legales que comparten CDN, proxy o infraestructura, el equilibrio entre protección de derechos y acceso abierto a la red mejoraría de forma notable.
La cuestión es que ese cambio todavía está por demostrar. La lucha contra la piratería en directo es especialmente complicada porque los servicios ilegales cambian de dominio, de IP y de infraestructura con rapidez, aprovechando además entornos técnicos pensados precisamente para distribuir contenido de forma resiliente. Por eso la promesa de identificar y retirar emisiones “casi en tiempo real” con alta precisión suena atractiva, pero también exige mucha prudencia. No basta con que la herramienta funcione bien en laboratorio o en entornos controlados; tendrá que demostrar que puede operar en jornadas reales sin repetir los mismos errores que han dañado a negocios y usuarios en España.
En el fondo, esta colaboración deja una pregunta muy clara: ¿estamos ante una mejora real en la forma de perseguir la piratería o ante un nuevo envoltorio tecnológico para una estrategia que ya ha sido muy discutida? La respuesta dependerá menos del comunicado y más de lo que ocurra en las próximas semanas. Si la precisión prometida se traduce en menos daños colaterales, LALIGA habrá dado un paso importante. Si no, hablar de “precisión” después de haber afectado a miles de webs legítimas seguirá sonando, para muchos, como matar moscas a cañonazos mientras se asegura lo contrario.
¿Qué han anunciado Fastly y LALIGA?
Han anunciado una colaboración para desarrollar herramientas técnicas contra la retransmisión ilegal de partidos en directo, con un sistema apoyado en IA para detectar emisiones piratas casi en tiempo real.
¿Por qué resulta polémico que ahora se hable de precisión?
Porque LALIGA arrastra una fuerte controversia por los bloqueos de IP de 2025, que afectaron también a miles de páginas y servicios legítimos alojados en infraestructuras compartidas.
¿Reconoció LALIGA que había afectados legales?
Sí. En febrero de 2025 abrió un buzón específico para clientes de Cloudflare afectados por los bloqueos, lo que evidenció que existían perjuicios sobre terceros legítimos.
¿La justicia avaló los bloqueos de LALIGA?
Sí. En marzo de 2025 el Juzgado de lo Mercantil nº 6 de Barcelona desestimó las nulidades planteadas por Cloudflare, RootedCON y otros actores contra la sentencia que permitía ordenar esos bloqueos.
vía: Fastly y La Liga
