
La familia de Haitam Mejri, fallecido a principios de diciembre en una intervención policial en Torremolinos, ha solicitado una segunda autopsia para esclarecer las circunstancias de su muerte, atribuidas por las autoridades policiales a una parada cardiorrespiratoria tras su reducción con pistolas Taser. Los abogados de la familia sostienen que las imágenes de la cámara de seguridad del locutorio, donde Haitam perdió la vida, demuestran que su comportamiento no fue agresivo, y denuncian un uso desproporcionado de la fuerza por parte de los agentes. En el incidente, ocurrido cuando Haitam acudió al establecimiento supuestamente para pedir un cargador, el dueño del locutorio pensó que intentaba asaltarlo y llamó a la policía, que actuó con rapidez y contundencia.
Los letrados de la familia reclaman también las grabaciones de los dispositivos de las pistolas Taser y de las cámaras corporales de los agentes, que podrían ofrecer más detalles sobre la intervención. Mientras la Policía Nacional defiende la legalidad de la actuación, organizaciones policiales han respaldado a los agentes y señalado un comportamiento agresivo del fallecido. Sin embargo, la familia exige una retractación pública por las acusaciones de robo y violencia hacia Haitam, y se mantiene a la espera de los resultados de las investigaciones judiciales en curso, buscando esclarecer qué condujo a una muerte que consideran evitable y atribuible a un exceso en el uso de la fuerza policial.
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