El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el jueves la muerte de Sarah Beckstorm, una soldado de la Guardia Nacional de Virginia Occidental tiroteada en Washington el miércoles, al recibir disparos en el pecho y la cabeza. El autor del ataque, identificado como Rahmanullah Lakanwal, un refugiado afgano que había colaborado previamente con la CIA en Afganistán, fue detenido rápidamente tras un intercambio de disparos cerca de una estación de metro en la capital estadounidense, muy cerca de la Casa Blanca. El incidente dejó a Beckstorm gravemente herida y provocó indignación nacional, especialmente por la cercanía de la festividad de Acción de Gracias. Andrew Wolfe, otro soldado de la Guardia Nacional herido en el ataque, se recupera en el hospital luego de una cirugía de urgencia.
El ataque ha reavivado el debate sobre las políticas migratorias y el papel de la Guardia Nacional en las ciudades estadounidenses. La fiscal general, Pam Bondi, ha anunciado que se presentarán cargos de homicidio de primer grado contra Lakanwal y buscará la pena más severa posible. Además, el presidente Trump ha aprovechado la situación para endurecer las políticas migratorias, ordenando la revisión de permisos de residencia de países considerados de riesgo y suspendiendo las renovaciones de visados para ciudadanos afganos que llegaron al país tras la retirada militar de Afganistán. En su discurso, Trump criticó duramente a su predecesor, Joe Biden, por permitir la entrada de estos refugiados, exacerbando el debate político en torno a la inmigración y la seguridad nacional.
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