
La magistrada Ángela Murillo, quien hizo historia como la primera mujer en formar parte de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en 1993, ha fallecido a los 74 años. Con una amplia trayectoria de más de cuatro décadas en la judicatura, Murillo se destacó por su implicación en la lucha contra ETA, siendo parte de procesos emblemáticos como el caso Nécora, los juicios por las tarjetas black y la salida a bolsa de Bankia. Su carrera estuvo marcada por el protagonismo en juicios mediáticos que la hicieron conocida, aunque su estilo directo y espontáneo le reportó tanto admiradores como detractores.
A lo largo de su vida profesional, Murillo enfrentó retos personales y laborales significativos, sobre todo en momentos de gran violencia provocada por la banda terrorista. Su carácter campechano y su habilidad para crear un ambiente distendido durante los juicios a menudo contrastaban con la seriedad de los casos que abordaba. A pesar de las tensiones y críticas que vivió, ella se mostraba satisfecha con su labor y nunca dejó de manifestar su independencia frente a posibles presiones. A lo largo de su carrera, se destacó por su compromiso y dedicación, manteniendo siempre la convicción de que había desempeñado su trabajo de manera auténtica y valiente.
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