Rosa María Payá, comisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), entró a México a finales de enero sin la debida autorización oficial, según reveló la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en un comunicado. A pesar de poseer inmunidad diplomática debido a su posición, la normativa exige que informe sobre cualquier visita al país, algo que la SRE afirmó no haber recibido, enterándose de su presencia a través de los medios. Payá participó en un foro organizado por la Universidad de la Libertad, propiedad del empresario Ricardo Salinas Pliego, en un contexto marcado por tensiones políticas regionales.
El escándalo se intensificó cuando se informó que Payá se reunió con sectores de la derecha local durante su agenda en Ciudad de México. Payá, que asumió como comisionada el 1 de enero y es descendiente de una familia cubana opositora exiliada, participó en el foro titulado «Cuba y América Latina: seis décadas de autoritarismo». Este evento ocurrió en medio de un delicado panorama geopolítico, donde el gobierno de Claudia Sheinbaum ha reafirmado su intención de ayudar a Cuba, a pesar de las presiones de Estados Unidos para que la isla enfrente dificultades. La SRE ya ha enviado una nota a la CIDH, recordando la necesidad de que sus comisionados sigan las prácticas institucionales para mantener su independencia e imparcialidad.
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