La majestuosa cadena montañosa de los Cárpatos, que se extiende por más de 1,500 kilómetros a través de ocho países de Europa Oriental, destaca en Rumanía no solo por su belleza, sino también por su abundante biodiversidad. En Transilvania, los Cárpatos albergan una rica fauna, con más de 5,000 osos pardos, lobos, linces y gatos monteses, así como bisontes y urogallos, que encuentran refugio en sus 250,000 hectáreas de bosques primarios. Esta región, que es un importante destino para la observación de fauna salvaje, enfrenta desafíos por la acción humana y el cambio climático, lo que hace crucial la labor de conservación en parques nacionales como el de las montañas Făgăraş.
Además de su riqueza natural, los Cárpatos son un crisol cultural e histórico desde la época de la Dacia romana, con influencias del norte eslavo y del sur mediterráneo. La región ha servido de escudo contra invasores como los tártaros y el expansionismo islámico, mientras que sus monasterios fortificados, adornados con murales, han sido reconocidos por la UNESCO. Leyendas fértiles, como la del Conde Drácula, se entrelazan con ciudades medievales intactas, castillos y tradiciones ancestrales, invitando a un viaje por un territorio aún virgen y lleno de encanto. El itinerario de EL PAÍS Viajes promete una exploración de estos encantos desde el corazón de Transilvania, sumergiendo a los viajeros en la cultura y naturaleza únicas de los Cárpatos.
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