

La Costa Daurada y las Terres de l’Ebre, en la provincia de Tarragona, concentran playas, patrimonio romano y uno de los deltas fluviales más ricos de la Península. Visitarlos entre abril y junio permite evitar las aglomeraciones del verano y aprovechar temperaturas más suaves y precios más ajustados.
Altafulla conserva un barrio marinerío peatonal junto a la playa; Tamarit sorprende con un castillo medieval sobre los acantilados que separa dos calas pequeñas. En Cambrils, el puerto pesquero todavía funciona a pleno rendimiento y las terrazas se llenan a mediodía con pescado del día.
Tarragona acumula el mayor legado romano de la Península reconocido por la UNESCO: el anfiteatro frente al mar, el Foro provincial y las murallas republicanas son accesibles en pocas horas sin necesidad de reserva anticipada fuera del verano. Hacia el interior, el pueblo de Siurana —colgado en un péñon de cuarcita a 737 metros— y el Monasterio d’Escaladei, primera cartuja de la Península, suman atractivo histórico a la ruta.
El Parque Natural del Delta de l’Ebre es uno de los humedales más extensos del Mediterráneo occidental, con arrozales, lagunas y playas vírgenes que acogen colonias de flamencos, ávocétas y gaviotas de Audouin. Mayo y junio son los mejores meses para la observación de aves antes de que el calor del verano reduzca la actividad faunal.
La gastronomía local gira en torno al arroz, las almejas del delta y el pescado de roca. El xató —ensalada de escorpora con salsa de romesco— es el plato más vinculado al territorio; el vermut de Reus y el aceite de la DOP Siurana completan la oferta del Priorat. Para los amantes del vino, el Priorat tiene rutas de cata organizadas que funcionan mejor sin reserva mínima en temporada media.
Quien viaje desde Madrid tiene la opción del tren de alta velocidad hasta Tarragona en poco más de dos horas, con billetes sensiblemente más baratos que en agosto. El Ayuntamiento de Madrid también trabaja en la mejora de su oferta de movilidad turística con la nueva cabina del Teleférico presentada en IFEMA. En el ámbito cultural, Madrid lanzó este mes su Premio de Arte Público para transformar espacios históricos, un enfoque que comparte con Tarragona en la gestión de su casco antiguo romano.
Es el litoral de la provincia de Tarragona, con más de 60 kilómetros de playas de arena fina que va desde Cunit hasta L’Ametlla de Mar, e incluye municipios como Cambrils, Salou y La Pineda.
El anfiteatro romano, el Foro provincial, las murallas republicanas y el paseo arqueológico se pueden visitar en cinco o seis horas. La Catedral y el casco histórico requieren otro par de horas si se quiere profundizar.
Mayo y junio ofrecen la mayor riqueza de avifauna: flamencos, ávocétas, charranes y gaviotas de Audouin coinciden en el delta antes de que el turismo veraniego reduzca la tranquilidad del entorno.
Es un plato tradicional de la Costa Daurada: una ensalada con bacalao desmigado, aceitunas arbequinas y una salsa de romesco elaborada con ñoras secas, almendras y avellanas. Es típico del periodo de la calçotada, entre enero y abril.
Fuente: Mi Revista
