

En el emblemático CaixaForum Madrid, la Fundación Másfamilia, a través de su proyecto efr, convocó a expertos y representantes de empresas en un evento sin precedentes para abordar el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el entorno laboral, con especial énfasis en la salud mental y la anticipación de riesgos psicosociales. Bajo el lema «Conciliar con futuro: Salud mental + Inteligencia Artificial para el bienestar personal y laboral», la importancia de integrar la tecnología manteniendo al centro valores como la confianza, el compromiso y el equilibrio profesional fue el tema central.
Rafael Fuertes, director general de efr – Fundación Másfamilia, dio inicio a la jornada destacando que el reto actual no es únicamente tecnológico, sino fundamentalmente estratégico. Con más de dos décadas dedicadas a la conciliación, afirmó que «la IA viene a enriquecer este debate, aportando valor al mejorar la vida laboral y personal de las personas y promoviendo entornos más equilibrados».
El científico Raúl Alelú Paz, cofundador de Ever3, fue el encargado de la ponencia inaugural. Expuso cómo la IA, mediante el análisis de datos, puede anticipar problemas psicológicos, siempre que su desarrollo se base en fundamentos científicos y éticos, utilizando información confiable.
En la sesión dedicada a IA y empleo, Susana García, profesora especializada en inteligencia artificial, destacó que «la IA no reemplaza empleos, sino tareas; nos nivela técnicamente, y lo que nos hace únicos es el criterio, la experiencia y lo inautomatizable». A estas ideas añadió David Hurtado Torán de Microsoft España, quien resaltó la necesidad de repensar tanto las modalidades laborales como el aprendizaje ante el vertiginoso avance tecnológico.
Empresas pioneras como Grupo Santander y Enagás compartieron sus casos de éxito. José Antonio Gómez del Grupo Santander describió la IA como un «aliado estratégico capaz de liberar tiempo de tareas mundanas», mientras que Sara Olmeda de Enagás enfatizó la necesidad de integrar la IA de manera natural en los procesos, en vez de imponerla.
En la discusión sobre IA y bienestar, Meritxell Obiols alertó sobre el desgaste mental provocado por cambios rápidos y urgió a un liderazgo que combine inteligencia emocional y uso ético de la tecnología. Antonio Artés, catedrático, sugirió que si bien la IA puede identificar riesgos de estrés y evaluar estados emocionales, su papel debería ser meramente informativo y no decisorio.
Bibiana Martínez Monsalve de EDP señaló el valor del análisis de datos sobre el clima laboral y la salud mental para actuar con antelación, promoviendo así un bienestar responsable.
La clausura del evento estuvo a cargo de Carmen Soler y Eugenio de Andrés, embajadores de bienestar y de MásIA Responsable, respectivamente, quienes resaltaron la necesidad de equilibrio entre tecnología y empatía en el futuro del trabajo. Soler instó a las organizaciones a actualizar sus políticas de conciliación acorde a los nuevos desafíos, mientras de Andrés consideró que los profesionales de recursos humanos enfrentan actualmente su mayor reto debido a la disrupción tecnológica.
Roberto Martínez, director de la iniciativa efr, cerró el acto reafirmando que «la IA debe ser vista como una herramienta para mejorar nuestras condiciones laborales, ayudándonos a alcanzar una mejor conciliación sin sacrificar los logros obtenidos en años recientes».
La jornada concluyó con un mensaje claro: aunque la inteligencia artificial ofrece potentes herramientas para el bienestar laboral, su éxito depende de una implementación centrada en las personas y orientada por principios éticos.
